Make your own free website on Tripod.com



Dragones

Dragones Occidentales

Una gruesa y alta serpiente con garras y alas es quizá la descripción más fiel del Dragón. Puede ser negro, pero conviene que también sea resplandeciente; asimismo suele exigirse que exhale bocanadas de fuego y humo. Lo anterior se refiere, naturalmente, a su imagen actual; los griegos parecen haber aplicado su nombre a cualquier serpiente considerable. Plinio refiere que en el verano el Dragón apetece la sangre del elefante, que es notablemente fría. Bruscamente lo ataca, se le enrosca y le clava los dientes. El elefante exangüe rueda por tierra y muere; también muere el Dragón aplastado por el peso de su adversario. También a su vez, los Dragones de Etiopía, en busca de mejores pastos, suelen atravesar el Mar Rojo y emigrar a Arabia. Para ejecutar esa hazaña, cuatro o cinco Dragones se abrazan y forman una especie de embarcación, con las cabezas fuera del agua.

Otras muchas páginas podría yo escribir acerca de los remedios que se derivan del Dragón. Así sus ojos, secados y batidos con miel, forman un linimento eficaz contra las pesadillas. La grasa del corazón del Dragón guardada en la piel de una gacela y atada al brazo con los tendones de un ciervo asegura el éxito en los litigios; los dientes, asimismo, atados al cuerpo, hacen que los amos sean indulgentes y los reyes graciosos. se menciona con escepticismo una preparación que hace invencibles a los hombres. Se elabora con pelo de león, con la médula de ese animal, con la espuma de un caballo que acaba de ganar una carrera, con las uñas de un perro y con la cola y la cabeza de un Dragón.

En el libro undécimo de la Ilíada se lee que en el escudo de Agamenón había un Dragón azul y tricéfalo; siglos después los piratas escandinavos pintaban Dragones en sus escudos y esculpían cabezas de dragón en las proas de las naves. Entre los romanos, el Dragón fue la insignia de la cohorte, (que era la unidad táctica del ejército romano) como el águila lo era de la legión; tal es el origen de los actuales Regimientos de Dragones. En los estandartes de los reyes germánicos de Inglaterra había Dragones; el objeto de tales imágenes era la de infundir terror a los enemigos. Así, en el romance de Athis se lee:


Ce souloient Romains porter, Ce nous fait moult à redouter.

Esto solían llevar los romanos, esto hace que nos teman muchísimo.



En el Occidente el Dragón siempre fue concebido como malvado. una de las hazañas clásicas de los héroes (Hércules, Sigurd, San Miguel, San Jorge) era vencerlo y matarlo. en las leyendas germánicas, el Dragón custodia objetos preciosos. Así, en la Gesta de Beowulf, compuesta en Inglaterra hacia el siglo VIII, hay un dragón que durante trescientos años es guardián de un tesoro. Un esclavo fugitivo se esconde en su caverna y se lleva un jarro. El Dragón se despierta, advierte el robo y resuelve matar al ladrón; a ratos baja a la caverna y la revisa bien. (Admirable ocurrencia del poeta atribuir al monstruo esa inseguridad tan humana.) El Dragón empieza a desolar el reino; Beowulf lo busca, combate con él y lo mata.

La gente creyó en la realidad del Dragón. Al promediar el siglo XVI, lo registra la Historia Animalium de Conrad Gesner, obra de carácter científico.

El tiempo ha desgastado notablemente el prestigio de los Dragones. Creemos en el león como realidad y como símbolo; creemos en el minotauro como símbolo ya que no como realidad; el Dragón es acaso el más conocido, pero también el menos afortunado de los animales fantásticos. Nos parece pueril y suele contaminar de puerilidad las historias en que figura. Conviene no olvidar, sin embargo, que se trata de un prejuicio moderno, quizá provocado por el exceso de Dragones que hay en los cuentos de hadas. Empero en la Revelación de San Juan se habla dos veces del Dragón, ((la vieja serpiente que es el Diablo y es Satanás)). Análogamente, San Agustín escribe que el diablo ((es león y Dragón; león por el ímpetu, Dragón por la insidia)). Jung observa que en el Dragón están la serpiente y el pájaro, los elementos de la tierra y el aire.

Los cuernos del Dragón son también el emblema de la virilidad y por eso el ciervo que es visto en los cuernos del Dragón, puede ser sustituído por una cabra, un carnero, un antílope (de la India o Sudáfrica) o un toro. De la misma forma el rabo del Dragón puede ser muy bien el de un lagarto, un cocodrilo, un pez, una anguila, un delfín o una culebra. Esta combinación de animales de sangre caliente y de sangre fría resume muy bien la naturaleza compuesta del Dragón, formada de fuego y agua. También puede interpretarse como una secuencia de dos estaciones, una seca y otra húmeda. Sin embargo, el rasgo más característico de los Dragones consiste en que las diferentes formas de las estaciones se combinan y se convierten en una sola criatura, en una sola divinidad.


LOS DRAGONES SEGÚN LAS ANTIGUAS ETIMOLOGIAS


En las etimologías antiguas, DRAGÓN quería decir mirada, como en griego donde DERKESTHAI significa echar miradas fugases. DRAKON deriva de DERMOKAI (mirar, observar). Y constituye el legado de varias tradiciones, mitos y creencias donde ha sido considerado un dios primigenio. imagen del caos símbolo de la dualidad y de la creación




 

 




Google